No uno o dos, sino tres ataques contra mí
by Versión original por Kevin MillerLa vida de Anthony Muñoz: miembro del Hall of Fame(Salón de Fama) de la NFL (la Liga profesional de Fútbol Americano) en 1998.
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Anthony Muñoz siempre había soñado en convertirse en atleta profesional. Había crecido en un vecindario pobre en Los Ángeles. A pesar de que le encantaba el béisbol su inmensa estatura lo llevó a seguir el fútbol americano. No parecía que existía mucho futuro para este muchacho que había crecido con un solo padre de familia en un vecindario lleno de bandas, drogas, y violencia. Pero Anthony combinó su afinidad a los estudios y su destreza atlética para encontrar su lugar en la Universidad de la Carolina del Sur (USC) tanto en el salón de clases como en la cancha de fútbol.
¡Baches adelante!
A pesar de haber ingresado a una universidad con tanto prestigio el camino hacia la NFL (la Liga profesional de Fútbol Americano) no sería fácil para Anthony. Los cuatro años en la universidad causaron estragos a las rodillas que lo forzaron a tener tres cirugías y a obtener una extensa rehabilitación. Para cuando se presentó al primer campamento de pruebas para la NFL las cicatrices en las rodillas de Anthony les dieron nervios a los médicos de los equipos a invertir en este joven. El Anthony Muñoz de antes, el que había ingresado a la USC a la tierna edad de 17, se habría desanimado con estas noticias. Pero algo le había pasado a Anthony durante su segundo año que le permitió agarrarse de su sueño a pesar de estos contratiempos.
Todo empezó cuando Anthony conoció a un hombre llamado Ed Holtz durante su primer año en la universidad. Ed era cristiano, pero no era como los otros cristianos que Anthony había conocido antes. Para Ed el cristianismo no era una religión, un ritual o una tradición. Se trataba de una relación personal con el Señor Jesús, el Hijo de Dios. Ed compartía libremente el amor de Dios con otros, incluyendo con Anthony. Y fue ese amor que lo cambió. Anthony dice: “Por primera vez alguien se tomó el tiempo para demostrarme que realmente alguien se preocupaba de Anthony Muñoz, como ser humano, y no atleta.”
La hora de tomar una decisión
La influencia de Ed hizo que Anthony tomara su propia decisión de seguir a Cristo durante su segundo año en la universidad. Ya que para entonces ya había tenido su primera lesión de rodillas este joven jugador de fútbol americano se había dado cuenta que necesitaría a Dios a su lado si planeaba llegar a ser jugador de la NFL. Anthony dice: “Aunque era muy fuerte - tenía dos metros y pesaba 127 Kg - no era lo suficientemente fuerte para tomar mando de la vida por mí mismo.” Durante ese mismo año Anthony también se enamoró de Dee-Dee, la mujer que se convertiría en su esposa. Estas nuevas relaciones con Dios y Dee-Dee lo mantuvo fuerte durante las experiencias traumáticas por venir.
A pesar de que más de la mitad de los equipos de la NFL ya le habían rechazado por causa de sus lesiones en las rodillas Anthony seguía sintiendo que Dios lo llamaba a seguir una carrera como jugador profesional de fútbol americano. Por eso Anthony se dedicó al proceso de rehabilitación y pasó muchas horas restaurando los músculos lesionados. Un año más tarde regresó al campamento de la NFL y esta vez el equipo Bengalsde Cincinnati lo reclutó como tercera elección. Anthony dice: “¡Fue una confirmación de la importancia de motivarse espiritualmente para jugar para Dios y no para los hombres!”
Durante los próximos doce años con el equipo Bengalseste jugador de la posición ofensiva entró a los finales de la Copa profesional once veces y finalmente fue elegido a entrar en el Salón de Fama del Fútbol Americano. ¡Esto no está mal para un hombre con una carrera en el fútbol americano que parecía haber terminado antes de haber empezado!
¿Estás cansado de tratar de hacer las cosas con tus propias fuerzas? ¿Por qué no le pides al Señor Jesús que te ayude? Si no conoces al Señor Jesús te animamos a hacer la siguiente oración:
Señor Jesús, quiero conocerte personalmente. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Abro las puertas de mi corazón para recibirte como mi Señor y Salvador personal. Gracias por perdonarme mis pecados y por darme la vida eterna. Toma control de mi vida. Hazme la persona que quieres que sea. Amén.
Al hacer esta oración has tomado el primer paso para tener una relación personal con el Señor Jesús. Nos encantaría orar por ti y enviarte más información por correo electrónico.
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